Corpy y el Mundo Encantado

ESCRITO POR: Delia Serrano

ÉSTE ES CORPY

Hoy es un día diferente para Corpy, ha decidido ir al mercado de la mágia, ha oido hablar mucho de él, sobre todo entre los niños, cuentas que hay juguetes extraordinarios.

Por eso hasta ahora no había dado el paso para ir, porque el ya no piensa en comprar jufuetes, ya es grande y vive solo.

Pero ayer, Sofi le dejo intrigado cuando explicaba que allí fue donde encontro su caldero mágico…

Si supierais como es el caldero de Sofi, lo entenderiais… Veréis, el caldero … A ver como lo explico.

– ¡Ah!, si…

No hace falta ponerse a cocinar, ni poner los ingredientes, ella le pone agua, remueve con una cuchara de madera y le dice:

– Hoy quiero comida rica para… comer, cenar, desayunar, merendar, ahora… (el instante que va a comer), y después le dice a que quiere que sepa o que quiere que lleve.

Entonces el caldero empieza a hacer ruidos, el agua cambia de color y aparece la imagen de lo que va a cocinar, si a Sofi le gusta, da tres golpes con la cuchara en el lateral y el caldero le pide los ingredientes; si en caso contrario no le gusta, vuelve a girar con la cuchara de palo hasta encontrar la comida que le apetece.

– ¡A que es genial! El caldero de Sofi. Por eso Copy quiere ir hoy al mercado de la mágia.

Corpy prepara su mochila para pasar el día fuera, el mercado es el el pueblo de al lado, pero tiene que caminar mucho y según como lo vea, se quedará allí a pasar unos días, Sofi le ha dicho que se anuncian tormentas.

Así que lo recoge todo en casa y lo deja bien limpito y pa ya que se va.

Al llegar al pueblo Clindester, tal y como le dijo su amiga, en la entrada te quedas boquiabierto, en enorme y no ves el fondo del camino de la cantidad de gente que hay, la inmensidad se apodera de tu mirada y ves detalles y cosas que jamas habias visto… Hay una multitud de colores y olores que te despiertan los sentidos.

Sofi le advirtio que no se dejara embaucar por nadie, que nada mas verlo irian a por él para venderle cualquier cosa, que lo hacen con ‘los nuevos’ que ven aparecer.

Hay un par de tipos a la entrada que se hacen señas y guiños para avisarse entre si de que ha llegado uno nuevo. Lo saben porque a las afueras del mercado te dan una insignia antes de entrar para que los comerciantes sepan que vienes a comprar, no vender.

No todos los vendedores estan en un puesto, hay que caminan y los reconoceras por su insignia amarilla que llevan colgada en la solapa de su camisa o chaqueta, desconfia de quien no la lleve y se te acerque diciendo que si lo es.

Al final de toda la calle, en un rinconcito pequeño, encontrarás la más humilde de las paradas, una señora ya muy ancina, con una manta veig en el suelo tirada, con cacharros encima, ella es Rosilda, una maga muy sabia, no vende a cualquiera sus cacharros por eso, casi nadie se acerca a comprarle nada.

Si eres elegido para que te venda algo, sentiras su presencia a tu lado, sentiras cómo te observa, y una voz suave que te llama…

-Ven muchacho… Ven, tengo algo que darte muy importante…

Y se repetira en tu cabeza constantemente, si lo que has sentido es cierto, al llegar a su parada, encontrarás un gato que ronronea en tus pies y Rosilda, te mirará y sonreirá, diciéndote:

-Bienvenido muchacho, te esperaba…

Corpy, no se lo piensa dos veces y empieza a caminar entre la multitud, cada vez va más adentro, nada hay en su pensamiento ni nadie le llama como le dijo su amiga, lo que si vé es un gato precioso que va de tejado en tejado, es como grisaceo y blanco con algún mechón negro azulado, le puede la curiosidad de saber a dónde va y ni corto ni perezoso, empieza a seguirlo desde lejos, para que el gati no se asuste y salga corriendo…

Y mira tú, como son las cosas que curiosamente va a parar a un callejon, donde hay una chica muy maja que vende cachibaches, y al mirar hacia atrás, Corpy ha perdido el pueblo de vista y a toda la muchedumbre…

Al llegar allí, el gato se pone sobre la mesa y la chica empieza a acariciarlo al mismo tiempo que el gato mira a Corpy ronroneando, se parece a lo que le habia dicho Sofi, pero en contextos diferentes… En fin…

Corpy ve una sarten que le llama mucho la atencion, tiene como unas palabras grabadas alrededor de la base, como un acertijo o manuscrito, es extraño y al acercarse a tocarla, estas se iluminan, las palabras parecen cobrar vida… La chica y el gato se miran entre sí, como si se entendieran y ella dice:

– Te estábamos esperando muchacho…

Corpy alza una ceja, pensando que lo que estaba pasando no era

Bob el Inventor y las Gafas del Tiempo…

ESCRITORA: Delia Serrano

CROCHETE: CHIHIRO.HIKARI y Crochet_garage

©prohibida su total o parcial reproducción

Hoy Bob está muy nervioso, es un día muy importante para él, pues viene el Alcalde Romni, a ver cómo está el proyecto que le encargó el mes pasado.

Resulta que Romni tiene un perro pastor que es muy pequeño, y le encanta jugar con los topos del huerto, pero esta vez se le ha ido de las manos, y los agujeros no los ha hecho sólo en su huerto, si no, que se ha dedicado a jugar en los huertos de todo el barrio…

Y los vecinos están que se hechan las manos a la cabeza, porque ha destrozado toda la calle, bueno, calle, barrio, pueblo… ¡Hay agujeros por todas partes!

Vas caminando por cualquier parte y te encuentras el famoso agujero de topo. Así que Romni fue a ver a Bob y encargarle lo único que el creía podría solucionar algo sin que todos los vecinos se le vengan encima.

– ¡Bob!, es una tarea muy complicada, pero sé que tú podrás hacerlo, no es la primera vez que me sorprendes con ello. – Y se fue cerrando la puerta…

Aún hoy, cuando Bob mira los planos de encima de su mesa, le duele la cabeza de lo descabellado que era lo que le había pedido, y en esta ocasión le toca decirle que no.

No le ha hecho exactamente lo que el quería, le ha hecho un sucedaneo… Algo mucho más sencillo y práctico, eso sí, le tocará hacer la faena a él. En éste caso, Bob cree que es lo más conveniente para el Alcalde.

– ¡Toc!, ¡Toc!… – llaman a la puerta…

– Ya puede entrar, señor alcalde, la puerta esta abierta.

– Es cierto, que nunca la cierras, un día te llevarás un susto, si entra alguién que no esperes. – le dice el Alcalde.

– Eso no pasará, todo el mundo llama antes de entrar.

El Alcalde se frota las manos y lo mira con cara entusiasmada esperando su ‘Gran Máquina de La Verdad Verdadera’ que había pedido a Bob.

Su cara cambia de color cuando lo ve aparecer con una gafas, unas simples gafas verdes puestas en la cabeza…

-¡¿Pero qué es esto, Bob?!, no se parece en nada a los planos que te dí…

– Romni, no te alteres, lo que inventaste no tenía ni pies ni cabeza, la ‘Máquina de la Verdad Verdadera’, para que todos vieran como tu cachorro hacia los agujeros, detrás de un topo negro… ¿Y qué te piensas qué hubieran dicho los vecinos..?… – Y continúa…

– Pobrecito, el perrito… ¡Pues no!, dirían lo que dicen ahora, que como cojan al que ha sido… Le van a cantar las cuarenta, no es manera de dejar las calles… Los responsables no són los animales, si no los dueños… Y tienes suerte que nadie sospecha de tí… Que si no… la alcaldía se te acabaría pronto…

El Alcalde se pone verde, su cara se transforma, es la primera vez que alguién es tan sincero con él y además le lleva la contra. después de que le salga humo por las orejas y que parezca que vaya a explotar, el Alcalde se relaja y mirando a Bob, le dice:

– A ver… Cuentame que me has preparado…

– Pues es muy sencillo, estas gafas llevan un temporizador y una energia mega ultra potente, cuando mueves el temporizador te envia al punto exacto donde le marcas, es decir, para ir al pasado.

– Al pasado… ¡¿Quieres decir que son unas gafas del Tiempo?!

– ¡Si!

– Esto es genial!, amigo Bob… – le dice el Alcalde mientras le da palmaditas en la espalda, sin escuchar nada de lo que le explica Bob.

– Romni, escuchame bien, no es del tiempo, sólo puedes ir al pasado, siempre va hacia atrás en el tiempo… Es decir, siempre irá más atrás de donde estes, y recuerda es para solucionar los ‘agujeros de Topo’, para nada más… Y tiene un tiempo limitado…

– Un tiempo limitado… ¿A qué te refieres con esto? De un tiempo limitado… – pregunta intrigado.

– Pues que esta preparada solo para cuatro horas de viaje, nada más, así que debes ir al punto de inicio donde empezó todo con el topo, y arreglarlo lo antes posible, todo lo que cambies allí, cambiará el momento en el que estamos ahora y yo no podré hacer nada para remediarlo…

En ese momento, las gafas empiezan a chisporretear, saliendo chispas de una de las partes y empieza a oler a quemado…

– ¡Qué extraño…! Algo está pasando…,voy a cogerlas ….

– ¡Espera!, no te las pongas… – demasiado tarde, Romni ya había desaparecido.

Suerte que Bob es un oso precavido, si, un oso… ¡A claro!, no os lo había dicho… Bob es un Oso y Romni otro, bueno… Sigamos… Bob ha construido otras gafas para él, sincronizadas a las de Romni, para que no se altere el orden del tiempo…

Pero antes de ponerselas, por la puerta aparece alguién totalmente inesperado…

– ¡Qué haces tú aquí!, no puedes estar aquí, es peligroso…

– Lo sé, pero esto es muy importante, en el momento oportuno y sabrás cuando será, tira las Gafas de Romni al lago, o de lo contrario no podreis volver ninguno de los dos… ‘los agujeros de Topo’ no son lo que parece, tened cuidado… – y desaparece sin más esfumandose entre la niebla.

Que extraño, a que se referiría… Y ¿por qué él y en ese preciso instante…?

Bob se quedo pensativo, mientras sus gafas se iluminan continuamente cambiando de esfera y por consiguiente significa que Romni estaba cambiando de tiempo y lugar, no podia esperar más debia salir ya.

Primer lugar de visita, justo antes de ir a ver a Bob, entre unos matorrales puede ver a Romni hablando con otro oso del pueblo, sus voces son lo suficientemente fuertes como para escuchar lo que dicen…

– Bob no sospecha nada, esta vez si podremos dar el cambiazo… Espero que nadie corra peligro y todo vuelva a la normalidad, nadie puede saber que esos agujeros no los hizo Flipi, tu perro jugando con los Topos… O tendremos un grave problema. – dice aquella figura no reconocible para Bob, y tal y como acaba de hablar, tanto él como Romni desaparecen del lugar.

Bob se acerca con cautela y sobre la entrada en el suelo, ve un extraño papel marcado con una cruz de color verde, cerca del bosque, en el acantilado del Alfararero, allí es donde Romni, supuestamente encontro a Flipi.

Y digo supuestamente porque ya nada es lo que parece, justo en el preciso instante que Bob coje el papel, sus gafas se activan y Bob desaparece de allí para ir a otro punto concreto del pueblo, ahora está en el acantilado… Pero… Espera un momento ese en Romni…

– Romni… Espera… Dejame que te acompañe… – Intenta decirle Bob desde lejos, pero algo diferente le pasa a Romni… Sus ojos, sus ojos… No, no… no …

¡Dios!, ese no es Romni, sus ojos son muy diferentes, y por detrás de su abrigo le sale… ¡Una cola!, no puede ser… ¡Es Flipi!

– ¡Flipi!, Flipi, ven bonito… Ven… – dice Bob sin pensarselo dos veces.

Y en eso, aquella figura se gira y al taparse la luna, va directo hacia Bob a cuatro patas y meneandole la cola como si hiciera veinte mil años que no le vé.

Bob se percata de la extrañez de sus patas traseras, pues son iguales que las sullas, y en su cabeza hay dos orejas de oso… Y no un oso cualquiera, reconoceria esas orejas en cualquier parte del mundo, son de su amigo Gronchi, Gronchi el aventurero…

Creadora @Crochet-garage

Gronchi desaparecio hace dos decadas,

Laura y los Dulces de la Casa Juver

Escritora: Delia

©prohibida su reproducción

Hoy Laura empieza el día muy feliz, sabe que va a ir a la Casa Juver, siempre ha tenido ganas de entrar.

De bien pequeña cuando pasaba por delante se pegaba en el cristal, como sale en las peliculas, y se le caia la baba mirando sus pasteles.

Lo que no sabe es la gran aventura que va a vivir en esa tiendecita, pues entre sus cuatro paredes esconde un gran secreto.

Al abrir la puera con el tintineo peculiar de las campanillas que se ponen encima de las puertas para advertir que entra alguién, Laura se queda perpleja al ver en el interior de la tienda infinidad de dulces, de todos tipos y colores, si ya desde afuera era dificil elegir, ni os imaginais desde dentro….

Estaba todo lleno de platos de diferentes maneras, colores, formas… Naranjas con lineas amarillas, azules con rallas verdes, morados con puntitos rosas… Alguno parecían duros, otros sólo con mirarlos se te desacian en la boca…

– ¡Uff!, No me lo hubiera imaginado nunca, madre mía qué de dulces. – Dice Laura en voz alta sin darse cuenta.

– Me alegro que te gusten, – dice una voz desde el otro lado de la habitación.

Laura no consigue hubicar la voz, se espera encontrar con una señora mayor y fea, estilo la ‘bruja de Hansel y Gretel’… Pero no la ve por ninguna parte así que sigue mirando los caramelos de la tienda, pero… ¡Espera un momento!

Laura frota sus ojos con los puños, como si hubiera visto algo imposible… Entre los caramelos y los platos le ha parecido ver una especie de… Monstruo lila, rosa… Que la miraba atentamente y cuando ella se ha quedado fija hacia él, ha desaparecido de golpe… Seguramente era un espejismo por la calor.

Estos días esta haciendo mucha calor en Clanster, es el pueblecito donde vive Laura.

Pero como ella es curiosa y no dice que no es cierto hasta que de verdad ve que no está y se ha equivocado, empieza a dar pasos hacia el mismo punto donde le ha parecido ver a esa criatura… No sé si magica o extraña… Al mismo tiempo que ella da pasos hacia ese lugar, por dentro de la tienda empiezan a suceder cosas extrañas, muy fuera de lo normal, cómo si hiciera mucho viento… Porque no puede ser que sople viento dentro de una tienda con la puerta cerrada… Pero esa es la sensación, se mueve algo muy rápido cerca suya, y nota una brisa de aire muy fria que se aproxima a ella y cada vez sopla más fuerte, tanto que los platos y los caramelos empiezan a temblar y un rugido extraño empieza a sonar dentro de la tienda…

Como si se tratara de un rugido de una barriga gigantesca con mucha hambre…

Los ojos de Laura se abren como platos y empieza a sentirse algo insegura, en ese momento cree que es mejor abandonar el lugar antes que la cosa se ponga fea… No querría verse metida en un buen lío del que no pudiera salir…

Al mismo tiempo que empieza a dar pasos hacia atrás sin mirar por donde va, esa sensación deja de tener tanta intensidad y parece como si volviera a la ‘zona muerta’ de la tienda…

¡¡¡Pero espera!!!

¡Otra vez esa sombra!, Ahora le ha rozado los pies… Baja la mano corriendo hacia el suelo y se pone a cuatro patas, mirando debajo de una mesa donde hay caramenos rojos con lineas blancas, llenos de cerezas a su alrededor… Y… y… Ahí está…

– ¿Hola?, ¿puedo ayudarte?

– Aaaa!! La bruja de Hansel y Gretel, so… Soco… RRoooo

-Tranquila pequeña, no te asustes… Qué te sucede…

Laura mira hacia arriba, toda temblorosa, como si hubiera hecho algo realmente malo…

continuará…

¡Reina y el gran escenario!

AUTORA: Delia Serrano

Muñeco de Cuenta Instagram @croche_dicas_brasil_

GRACIAS POR LA INSPIRACIÓN PARA ESTE CUENTO

En un inmenso escenario, el más grande de todos, visto y por haber, vive una dulce flor llamada Reina.

El escenario, la gran pradera de Archester, dónde ella se levanta todas las mañanas saludando al gran astro solar, EnSol.


En su mundo el Sol, es el dios más grande junto con LluVil, la diosa de la lluvia, estos son sus dioses de la Naturaleza.


Reina vive tranquila, jugando con sus amistades, haciendo sus tareas… Pero este año, es diferentes… esta al caer su cumpleaños y le preocupa, normalmente le encanta cumplir años y el despliegue que se hace en la pradera, pero este año…

Si fuera por ella, se lo saltaría.


-Mama…, de verdad que no nos podemos saltar este año mi cumple…. – pregunta Reina por cincuentena vez a su madre.


-¡No cariño!, y mucho menos este año… Tu hermana ya tiene todos los preparativos hechos. Tú padre ya ha hablado con EnSol para que el despertar sea espectacular, tu hermano Cristol, ha hablado con los colibrís para que estén allí….


Y sabes que es un honor, no han estado en ninguna de las celebraciones de ninguna flor desde hace décadas…

-Lo sé, mamá… Pero por eso lo pregunto, si lo podemos aplazar… – insiste Reina con vos triste.


-No entiendo qué te pasa, cariño… cualquiera en tu lugar estaría pletórica, emocionada, nerviosísima…


-Cualquiera en mi lugar, no soy yo… Seria otra persona. ¿Y qué pasa si me quedo sin voz? – pregunta Reina nerviosa.


-Eso no pasará, ninguna flor se ha quedado sin voz nunca… – dice su madre encantadísima por la situación.


Pero parece ser que sólo su madre está contenta, porque Reina no lo esta, su cara es triste, su cuerpo esta encogido y sus ojos están muy cerrados; no tiene ganas de mirar a nadie, esta cabizbaja.


Es extraño, ella es una niña muy feliz que siempre va cantando, saltando y jugando por todos los rincones y a todas horas. Y con sus amigos los colibrís, que le acompañan siempre.


Su sitio preferido para quedar con ellos es el Alzimar de los Alvestrus, donde toca el agua del río con la gran pradera y se ven las montañas nevadas a lo lejos, pero hoy…

Hoy… Reina no ha ido… – ¡Qué raro!, siempre es puntual….

Los colibrís se quedan desconcertados…

Caminando por la pradera, está Zimzubea, una abejita muy curiosa.

©No se puede hacer uso de ésta imagen.


De pronto oye un lloro muy intenso que no sabe de dónde viene, así que alza su vuelo y se pone a buscarlo, es un sollozo desconsolador.


Va mirando por todas partes, debajo del Alzinar, entre los arbustos, cerca del pasto…

Y después de un buen rato, debajo de una gran hoja verde le parece ver algo, entrecierra los ojos y fija su mirada en ese punto…

Y allí esta, es nuestra amiga Reina.


Zimzubea, baja al suelo haciendo que sus alas dejen de zumbear, se acerca con cautela y de manera sigilosa para no asustar la.

-Hola, ¿qué te pasa?, ¿porqué estás tan triste? – le pregunta con voz suave esperando una respuesta.


Reina la mira con los ojos llenos de lágrimas, su boca hacia abajo temblorosa y sin poder mediar palabra.


-¿No puedes hablar…? – le dice Zimzubea, y continúa…


-Si que es grande el disgusto que tienes, si hasta tus hojitas se están marchitando de tanta agua… ¡Ven!, ¡vamos, dame tu mano!… Iremos a que te de el Sol, él hará que te sientas mejor, secara tus hojas y todo tu cuerpo cogerá calorcito, ya verás…

Reina le da la mano y la acompaña tímidamente.

Se sienta en la orilla del río, sin que sus pies toquen el agua, reclinada hacia atrás con las manos apoyadas en el suelo y la cabeza mirando hacia arriba, empieza a sentir como los cálidos rayos del Sol, le van secando poco a poco.

Cada uno de sus pétalos dejan de tener esa sensación de tristeza, se siente mucho mejor; incluso cierra sus ojos para llenarse toda de él.


Al abrir los de nuevo y mirar hacia su izquierda, se encuentra con la sonrisa, de su nueva amiga, de oreja a oreja y sus ojos llenos de emoción, por el buen resultado que ha tenido su idea.


-¡Qué bien, que estés mejor!, ahora ya me podrás explicar que era lo que te pasaba. – le dice Zimzubea.


Reina le ofrece una sonrisa dulce y le explica cuál era su preocupación.


……


Al acabar, Zimzubea se hecha las manos a la cabeza y exclama:

-Ahora lo entiendo todo, pero no es necesario ponerse así, ¿Tú sabes que todo tiene solución? – afirma Zimzubea.

-Si que lo sé, pero a esto no sé encontrar ninguna que me guste a mí. ¡En todas si o si lo tengo que hacer, y no quiero! – dice Reina.


-Vamos a pensar, estoy segura que entre las dos podemos encontrar la manera para que puedas hacerlo sin sentirte mal. Porque no hacerlo, no es la solución. ¿Verdad?

-Así, es… ¿Pero cómo haces algo que te da mucho, mucho miedo?

-Bueno, a veces es tan sencillo como cerrar los ojos, respirar profundamente y por dentro decirte un millon de veces, no pasa nada, Tu Puedes Hacerlo, volver a respirar y ¡Hacerlo!, esto con las cosas que no tienes que moverte, porque si tuvieras que moverte con los ojos cerrados no puedes.


-¡Oh!, ¡Qué bien!, esto me puede servir a mí, porque yo no tengo que moverme, ¡Que bien, que bien!… – Dice contenta Reina.


-Bueno… Hemos dado un pasito más, esto es importante. Ahora dime qué más te da inseguridad… – le pregunta Zimzubea.


-Es muy sencillo, no voy a estar sola, me gusta estar sola, a mi aire sin que nadie me mire y allí no voy a estar sola, es todo lo contrario…, yo no quiero ir… – dice Reina, y su tono de voz cambia de nuevo.


-A ver, cierra los ojos…


-Si…


-Vale, ahora contéstame…


-Dime…


-¿A quien ves?…


-No veo a nadie… -dice Reina.


-¿Entonces…?, ¿Hay mucha gente… O estás sola?


-Pues la verdad, es que con los ojos cerrados estoy… estoy… ¡Sola!, ¡Es genial, estoy sola!, ¡Que alegría!… – grita Reina emocionada y se pone a saltar.


Pero de pronto, baja de su nube y le dice…


-Pero… ¿Qué pasa si abro los ojos…?, ya no estaré sola… Y entonces… – antes de que pueda continuar, Zimzubea le dice.


-Yo estaré allí para que puedas mirarme a los ojos y sentirte segura para seguir adelante, además EnSol, también estará allí para darte calor y alegría…


-Y nosotros también estaremos allí para arroparte y sonreírte. – dicen unas vocecitas conocidas para Reina.


Reina se gira y los mira atónita sin saber que decir, y después de un corto silencio les pregunta.


-¿Cuánto tiempo lleváis aquí?


-El suficiente para saber lo que te pasa. – Dicen los Colibrís.


Reina cierra los ojos y mira al suelo entristecida, todo el recuerdo de su miedo le hace volver a sentirse fatal…

Pero esta vez es diferente, al abrir los ojos mirando al suelo, ve los pies de su nueva amiga, Reina levanta la cabeza le mira a los ojos y le sonríe diciendo:


-Esta vez es diferente, porque tengo una solución y si no funciona, os tengo a vosotros para sentirme fuerte y valiente. ¡Estoy preparada para Mañana!


Y en ese mismo momento, Reina se pone a jugar y saltar con Zimzubea y los Colibrís, olvidándose por completo de todo. Juegan y juegan, ríen, saltan y cantan, hasta que se hace de noche y cada uno se va a su casa.


-¡Hasta mañana!, recordar, nos vemos a las siete de la mañana en la pradera, la pradera más grande del mundo, mi escenario. – Dice Reina con una sonrisa de oreja a oreja.


-Hasta mañana… – se despiden todos.

Por la mañana Reina estaba muy nerviosa, pero tenía algo que no tenia, CONFIANZA, confianza en ella misma y en que todo iva a salir bien.

Mientras se aseaba en el lavabo y acicalaba sus petalos iva susurrando la canción,

YA ES MAÑANA